¿Usted que opina?
06/04
Jesús pregunto en cierta oportunidad a sus discípulos: “Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” (Mateo 16:15-16) “Sabemos que verdaderamente este es el Salvador del mundo, el Cristo.” (Juan 4.42) Cuando estuvo exiliado en la isla de Santa Elena,, Napoleón Bonaparte, recibió desde Francia una Biblia decorada con las armas imperiales. Como no tenía nada que hacer, se puso a leerla y se interesó especialmente por la persona y la obra de Jesucristo. Parece que la comparación de la vida santa de Jesucristo con su propia carrera lo impresionó profundamente. Un día, mientras paseaba, ´pregunto a su asistente militar, quien caminaba a su lado: -Montholon, ¿qué piensa de Cristo? – Sir, disculpe, no tengo ninguna opinión respecto a él. El emperador continuó su camino y respondió él mismo su pregunta: -Alejando, César, Carlomagno y yo fundamos imperios, pero ¿sobre qué basamos nuestro poder? Sobre la guerra, la fuerza. En cambio, Jesucristo fundó su imperio sobre el amor. Solo Dios sabe si el ilustre prisionero aceptó a Jesús como su Salvador y obtuvo el perdón por sus pecados. El relato de los últimos días no relata nada al respecto. ¿Decimos como el marqués de Montholon: No tengo ninguna opinión con respecto a Cristo? ¿O pensamos que el perdón que nos ofrece es menos necesario para nosotros que para el emperador destronado? La palabra de Dios nos enseña que “Todos pecaron y están destituidos de la Gloria de Dios” (Romanos 3:23) Solo creyendo personalmente en el Hijo de Dios, quien fue crucificado y luego resucitó, podemos ser salvos. Aun hoy él nos ofrece de su Gracia, por la fe, recibamos del Salvador la vida eterna.
