Amar a nuestros enemigos
06/04
Jesús dijo: “Amad a vuestros enemigos…y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos” (Mateo 5:44-45) ¿cómo es posible amar a nuestros enemigos? La respuesta está en el libro de Romanos 5:5 “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” ¿Quién sino solo aquel que pudo amar a un Judas que sabía que lo iba a traicionar puede enseñarnos lo que es el verdadero amor? ¿Quién sino aquel que fue traicionado por sus propios discípulos que lo abandonaron en el momento más difícil de su vida cuando fue entregado? ¿Quién sino aquel que fue escupido y maltratado por aquellos que seguramente fueron saciados de pan, sanados, limpiados y perdonados? Amar a los enemigos no es una misión fácil. Tenemos la tendencia a no amar a los que nos hacen daño y pensamos que la mejor cosa que podemos hacer con ellos es ignorarlos. Pero Dios nos pide algo muy diferente: quiere que hagamos bien a los que nos odian, que oremos por los que nos persiguen. Esto parece absolutamente imposible. Si oramos por alguien que nos hizo mal eso no significa que aprobamos sus actos. Desaprobamos su conducta, pero esa persona necesita a Dios, por eso tenemos que orar por ella y mostrarle en qué consiste el amor de Dios. Jesús nos pide que amemos a nuestros enemigos. Por nosotros mismos, jamás podremos hallar ni el deseo ni las fuerzas ni las ganas para amar a nuestro enemigo ¡Es contrario a nuestra naturaleza! ¿Entonces quiénes pueden hacer esto en el mundo? Los que ya no pertenecen a este mundo sino al Reino de Dios. En cristo, quien nos perdonó primero, y sólo en él, podemos encontrar la fuerza para llevar a cabo estos actos inhabituales, como dar un abrazo a un enemigo, amar a los que nos odian, orar por los que nos persiguen y bendecir a los que nos maldicen. Y así, a través de nosotros, Dios puede alcanzar esos corazones endurecidos, de tal forma que podrán descubrir el perdón de Cristo y recibir la vida eterna.
