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Una sorprendente oración

06/04


 

¿Quién pone en duda que la vida en la tierra es mas fácil para los ricos y los que tienen salud que para los pobres y los que están enfermos? Sin embargo, en el libro de los Proverbios encontramos la oración de Agur, la cual contrasta con este principio. Agur se presenta con estas palabras: “Ciertamente mas rudo soy yo que ninguno, ni tengo entendimiento de hombre” (Proverbios 30:2-3) Pero pide a Dios que le dé, mientras viva en la tierra, dos cosas que para él son de gran importancia. En primer lugar, no pide buena salud, sino “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mi” Desea que Dios lo guarde del mal, porque desconfía de si mismo. Y este hombre que se siente ignorante y sin entendimientos, comprendió que “el temor del Señor es la sabiduría y el apartarse del mal la inteligencia.” (Job 28:28). En segundo lugar, no pide riquezas, sino “no me des pobreza ni riquezas”, teme que la pobreza lo lleve a maldecir a Dios, y que la riqueza lo lleve a olvidarlo. El mundo que nos rodea nos confirma que Agur tenía razón. Muchos pobres hacen a Dios responsable de ese estado y muchos ricos viven sin él.  Por medio de su oración. Agur muestra que posee valores mas seguros que los que rigen la vida de nuestras sociedades. Tiene a Dios como referencia y considera todo desde este ángulo. Esto hace a este hombre admirablemente sabio e inteligente; su alma goza de buena salud y es rico para con Dios.

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