Ven y cabalga
02/03
El 30 de Junio de 1859, el equilibrista Jean Francois Gravelet, conocido como Charles Blondin, cruzó las cataratas del Niágara sobre un cable de 330 metros, ante miles de espectadores. Repitió la hazaña diecisiete veces, añadiendo variaciones: sobre zancos, empujando una carretilla, con una bolsa sobre los hombros, dando volteretas, etc. Se dice que una vez se dirigió a un espectador de la multitud y le preguntó: ¡Crees que puedo cruzar con un hombre a cuestas? El hombre asintió con entusiasmo. “Entonces ven y cabalga”, respondió Blondin. Pero el hombre se negó rotundamente. Creían en las habilidades del equilibrista, pero su confianza solo era teórica; no estaba dispuesto a confiar su vida a Blondín. Este hombre nos hace pensar en algunas personas que se entusiasman cuando se les habla de Jesucristo. Lo llaman “el salvador del mundo” y le tienen gran estima. Pero cuando se trata de involucrarse y confiarle su vida se niegan a hacerlo. Cuando se trata de encomendar los sueños, los proyectos en manos de Jesús antes de iniciar cualquier cosa, prefieren actuar por su cuenta, sin consultar a Dios y después piden que Dios los bendiga en lo que ya iniciaron. Una cosa es creer que Jesucristo es “el salvador”, que murió por los pecadores; y otra muy diferente es creer que murió por mi, y confiarle mi vida y mi corazón a el. Procura que tu fe solo es teórica, sin compromiso sin entregar totalmente tu vida a Dios. Confía en Jesucristo, cree en él como su salvador personal. El lo conducirá sano y salvo a través del precipicio de la muerte, hasta la otra orilla, la de la vida eterna. La palabra de Dios nos enseña en el libro de los Hechos 16:31 “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” y “No todo el que me dice: Señor, entrará en el Reino de los cielos…Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor…Y entonces le declararé Nunca os conocí” (Mateo 7:21-23)
