Contacto

Curar heridas

02/03


Todo el mundo sabe que el primer paso para curar una herida es limpiarla muy bien. Una herida sucia o mal lavada pronto se infectará. Cuando esto sucede, hay que retirar las vendas y limpiar mas a fondo. El paciente sufre mas por esta intervención y la cicatrización también tardará. La palabra de Dios alude a estos principios elementales. Compara a los creyentes con ovejas cuyas heridas deben ser curadas. En la Biblia, una herida evoca el sufrimiento o un mal estado moral. Limpiarla es aplicarle la acción purificadora de la Palabra de Dios con profundidad, para que las causas del mal sean eliminadas. En este caso sucede lo mismo: si solo limpiamos superficialmente  o si vendamos la herida precipitadamente, esta se infectará y empeorará; entonces habrá que volver a abrirla, es decir, volver a las circunstancias dolorosas, y la curación se retrasará. Al contrario, cuando una herida recibe los cuidados adecuados, es necesario vendarla, es decir, cubrirla y protegerla para que sane. Si volvemos a abrir constantemente una herida en un creyente, volviendo a las cosas que han sido resueltas, le haremos sufrir innecesariamente. Cuidemos, pues, unos de otros con delicadeza. Pidamos al Señor, “el gran pastor de las ovejas” (Hebreos 13:20), la sabiduría para cuidar las ovejas de forma adecuada. No debemos vendar apresuradamente una herida que no ha sido desinfectada a fondo, pero tampoco limpiemos indefinidamente una herida que necesita ser vendada. “He aquí, yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Jeremías 33:6) “Y cuan la herida…con liviandad, diciendo: paz, paz; y no hay paz.” (jeremías 6:14)

Ver todas