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Lo vendé, pero Dios lo curó

02/03


Este título es una referencia de Ambroise Paré, a quien se le considera uno de los padres de la cirugía moderna. El dijo: “lo vendé” es decir: lo traté. Los médicos y cirujanos han aprendido a conocer las diferentes patologías y se dedican a curarlas lo mejor posible. Los cristianos que practican estas profesiones tienen la oportunidad de mostrar los caracteres de Jesús que son la compasión, la solicitud, la verdad, la empatía…siguiendo el ejemplo del evangelista Lucas, llamado el médico amado según lo leemos en Colosenses 4:14. Tambien dijo aquel médico: “Pero Dios lo curó”, reconociendo que el hizo el tratamiento pero solo Dios tiene el control de todo; él y solo él tiene la última palabra sobre la curación de toda enfermedad o accidente. Todos nosotros, tanto los pacientes como los médicos, debemos tener presente que la vida pertenece al creador, y que él controla todas las circunstancias de nuestra existencia. La palabra de Dios reprocha al rey Asa: “EN su enfermedad no buscó al Señor, sino a los médicos.” (2° Crónicas 16:12) no se le censura por acudir a un médico, sino por olvidarse de Dios, por no orar para conocer el propósito y la voluntad de Dios en esto. Aceptemos con gratitud los cuidados médicos, pero confiemos ante todo en un Dios que nos ama y quiere nuestro bien. “Si en la tierra hubiere…cualquier plaga o enfermedad que sea…toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre…Tú oirás…y perdonarás y actuarás…para que te teman todos los días” (1° Reyes 8:37-40)- “Bendito el varón que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor.” (Jeremías 17:7) “Dios mío, a ti clamé, y me sanaste.” (Salmo 30:2)

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