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Los hombres son de maiz y la mujer de poroto.

21/02


 

La siguiente, es una hermosa analogía que explica a la perfección el deseo de Dios para con el hombre y la mujer desde la creación. Los aztecas solían decir: los hombres somos de maíz las mujeres de poroto. En la naturaleza el poroto y el maíz son plantas complementarias que normalmente solo funcionan juntas. El maíz requiere mucho nitrógeno para crecer; el poroto en cambio produce una cantidad ridícula de nitrógeno y carga al mismo tiempo la tierra de nitrógeno. Si se siembra maíz en un campo mas de tres o cuatro temporadas en la misma tierra se tendría que dejar descansar al menos una década esa tierra hasta que se recupere el nitrógeno porque lo ha consumido todo. Por otro lado, si solo sembramos poroto en la tierra se asfixia en su propio nitrógeno; necesita algo que lo esté extrayendo de la tierra mientras lo produce. La razón por la que el maíz necesita el nitrógeno es por la fortaleza que tiene. El tallo del maíz es muy pequeño para ser tan fuerte, crece muy vertical. El poroto en cambio es una planta trepadora, no puede trepar sola, necesita una estructura para enredarse y estirar sus hojas para poder tocar el sol.  Por esto decían los aztecas: el hombre es de maíz y la mujer de poroto y solamente funcionan juntos. La responsabilidad del hombre es tomar todos los nutrientes que su persona femenina esta construyendo en un hogar para convertirse en el maíz mas alto competitivo y fuerte, que llegue mas lejos, sabiendo que no se está construyendo para sí mismo, que todos los nutrientes que está recibiendo son para llevarse a su poroto con el y juntos llegar hasta arriba. Por otro lado, un poroto que quiere competir, demostrar que también tiene tallo, que también es fuerte, que no necesita a nadie se va a asfixiar en su propio nitrógeno. No puede ser tacaño con el nitrógeno, tiene que entregarlo a granel, sabiendo que probablemente no va a ser una planta robusta por todo lo que está entregando, pero tiene que entregar lo que va a hacer que ese maíz se vuelva fuerte. Tiene que entregarlo de la manera mas nutritiva y femenina posible para que el lo tome y después trepar en sus hombros porque es la única forma en la que ambos lleguen al cielo y toquen el sol.  Cuando el maíz quiere actuar como poroto, nos quedamos todos en tierra y no hay estructura, se pierden las definiciones y se nos olvida quienes somos. La palabra de Dios nos enseña que Dios creo al hombre y a la mujer, varón y hembra los creo. “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él…Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras este dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne es su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces a Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne.” (Génesis 2:18,21,22,23) ese término: IDONEA en el contexto hebreo proviene de la expresión “ezer kenegdo” que significa mucho mas que una simple ayudante; representa una “aliada”, “fuerza” o “apoyo esencial”, No implica inferioridad ni subordinación, sino complementariedad perfecta, igualdad y capacidad  para salvar o  socorrer, siendo una figura que equilibra y completa al varón en su propósito.  

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