La viuda de Sarepta
21/02
Esta es una historia de fe, provisión y obediencia en medio de la necesidad. El poder de la fe y la obediencia cuando todo parece terminar. Inspirar a creer que cuando obedecemos la voz de Dios, incluso lo poco se convierte en suficiente. Una mujer extranjera, en medio de la sequía, tenía solo un puñado de harina y un poco de aceite. El profeta Elías le pidió que primero le hiciera una torta y ella obedeció- esa pequeña acción fue suficiente para abrir las puertas del milagro. Durante toda la sequía, la harina no escaseó ni el aceite faltó. La fe verdadera no se mide en la abundancia, sino en la escaséz. A veces, obedecer a Dios parece una locura humana, pero es la llave del sustento divino. La viuda de Sarepta no dio lo que le sobraba, sino lo que la sostenía…y por eso fue sustentada. El milagro no comienza cuando tienes, sino cuando obedeces. La viuda no alimentó al profeta, alimentó su destino. Cuando eres capaz de compartir lo poco, demuestras que confías en quien tiene la facultad de multiplicarlo. No fue la harina ni el aceite lo que sostuvo a la viuda…fue su fe inquebrantable. Cuando pones primero lo de Dios, tu casa nunca se apaga. “La harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que YHWH había dicho por Elías. (1ª Reyes 17:16) “Joven fui , y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan.” (Salmo 37:25)
