Tamar
19/01
“Y Judá dijo a Tamar su nuera: Quédate viuda en casa de tu Padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: No sea que muera el también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en casa de su padre.” (Génesis 38:11) Tamar era la nuera de Judá. Su esposo había muerto, y como era costumbre en ese tiempo, el hermano debía casarse con ella; pero también murió. Judá prometió que le daría a su otro hijo…pero nunca cumplió por temor a que este también muera como sus hermanos . Tamar se quedó sola, rechazada, sin futuro y sin protección. Esto era una sentencia de muerte social para una mujer. Tamar sabía que Judá estaba negando su derecho, así que tomó una decisión arriesgada y muy controversial. Se disfrazó, esperó en el camino, Judá llegó y sin reconocerla…se acostó con ella. Tamar quedó embarazada. Cuando Judá se enteró que su nuera estaba embarazada, el dijo: “Sáquenla y que sea quemada.” (Gen 38:24) Pero Tamar sacó las pruebas del padre del niño… un sello, un cordón y el báculo que había tomado como prenda del pago prometido, y se lo mostró a Judá. Judá cayó en vergüenza y reconoció: “Ella es mas justa que yo.” (Génesis 38:26) Aunque esta historia resulta algo escandalosa, Dios no la rechazó, Dios no la castigó. Por el contrario, Tamar terminó siendo parte de la genealogía del Mesías. Una mujer rechazada, señalada, humillada, fue levantada por Dios hasta convertirse en antepasado de Jesucristo (mateo 1:3) Tamar representa a las mujeres que fueron abandonadas, engañadas, señaladas injustamente, traicionadas por la gente que debían protegerlas y hasta acusadas de pecadoras por la misma gente que pecaban aun mas. Cuando la gente te trate injustamente, Dios nunca se queda callado…él saldrá en tu defensa. Dios ve el corazón, el dolor, la injusticia y solo él puede colocarte en lugares inimaginables por ti.
