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Mi lucha por Dominio Propio

12/01


¿Por qué Dios compara a una persona sin dominio propio con una ciudad derribada sin muro? El dominio propio no es un lujo, sino una muralla espiritual que define quién entra y qué permanece dentro de nosotros. En tiempos bíblicos, los muros eran protección, identidad y estabilidad. Sin muros entraban ladrones, invasores destruían todo, no había seguridad y reinaba el caos. Del mismo modo, una persona sin dominio propio vive vulnerable a ataques interiores y exteriores. Su mente, emociones y decisiones quedan expuestas. A la falta de dominio propio , la Biblia lo llama “akrasia”, una debilidad donde la persona sabe qué hacer…pero no logra hacerlo. Esto se manifiesta en explosiones de ira, impulsos incontrolados, vicios, palabras que hieren, decisiones tomadas sin pensar, emociones sin filtrar. Dios no busca perfección, sino gobernabilidad interna. No es su voluntad que vivamos gobernados por emociones momentáneas o deseos desordenados. No tener dominio propio es como abrir una puerta sin vigilancia donde entra el miedo, la duda, la culpa ,la tentación, personas tóxicas, hábitos autodestructivos, la voz del enemigo. La palabra de Dios nos enseña que el dominio Propio es una de las formas en que el Espíritu Santo se manifiesta en nosotros: “Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de Dominio Propio.” (2ª Timoteo 1:7)el cual no viene de fuerza de voluntad, no viene de disciplina humana sino del Espíritu Santo trabajando en nuestro interior. Dios quiere que gobiernes tu mundo interior pero no sucederá si no permites que el Espíritu Santo de Dios obre en él.

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