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El corazón: centro de comando

12/01


Cuando Salomón escribió “sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón…” no estaba pensando en emociones pasajeras ni en el romance. En la fisiología del antiguo oriente próximo., la gente no sabía que el cerebro era el centro del pensamiento. Para ellos el cerebro era un órgano secundario (los egipcios incluso lo descartaban al momento de momificar). Creían firmemente que el pensamiento racional, la planificación y la conciencia vivían en el corazón. Salomón no se refería a las “mariposas en el estómago”. Se refería a tu “torre de control”. En la antigüedad, las ciudades se construían alrededor de sus fuentes de agua. Si un enemigo envenenaba la fuente, la ciudad entera caía. Salomón usa una metáfora militar:” Porque de él mana la vida”. Lo curioso y trágico de la historia es el contexto del autor: Salomón escribió cientos de proverbios sobre la autodisciplina. Sin embargo la historia nos cuenta que al fina de sus días, él mismo falló en proteger esa fuente de vida. Sus decisiones políticas y matrimoniales terminaron desviando precisamente su corazón. (1ª Reyes 11:4) Esto nos enseña que tener la información correcta no es lo mismo que tener la dirección correcta.. a veces sabemos mucho de Teología o teoría, pero nuestra “torre de control” (Voluntad, sentimientos e intelecto) está en piloto automático. Proteger el corazón no es evitar sentir; es filtrar qué gobierna nuestras decisiones. Guardar el corazón es el trabajo mas difícil, porque a veces el enemigo está adentro. ¿Qué es lo que mas distrae tu “torre de control” últimamente?

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