El desánimo no es el final
28/12
Uno de los detalles mas sorprendentes en el libro de Job es este: Dios permitió que Job perdiera todo…menos a su esposa. Ella fue la única persona que quedó a su lado, aunque no para animarlo, sino para decirle la frase que todavía resuena con fuerza: “Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9) ¿Por qué Dios permitió que ella permaneciera? ¿Por qué si ella fue un instrumento de desánimo, Dios no la removió junto con todo lo demás? Este tema revela verdades profundas sobre las pruebas, el carácter de Dios y la naturaleza humana. Dios no quita personas por impulsos humanos, Dios obra por propósito. La reacción de la esposa de Job no fue fruto de maldad pura: Fue fruto del dolor, el duelo, la desesperación, la impotencia y la falta de entendimiento espiritual. Ella también había perdido a todos sus hijos. Ella también vió su casa derrumbarse. Ella también vió evaporarse su futuro. Su frase, aunque cargada de herida e incorrecta, vino desde un corazón quebrado, no desde un corazón rebelde. Dios no desecha a las personas por sus debilidades, sino que trabaja con ellas. Por otra parte Job necesitaba vencer esta prueba emocional. La esposa fue la última voz que quedó a su lado y era una voz equivocada. ¿Por qué? Porque toda fe verdadera debe ser probada por tres áreas: el dolor físico, la pérdida material y la presión emocional. Job venció la primera, venció la segunda y ahora debía vencer la tercera: No permitir que la voz humana apague su fidelidad a Dios. A veces no quita personas porque quiere enseñarte a mantener la fe incluso cuando la gente mas cercana no te entiende. Otro detalle a ver en esta historia es que Dios no quizo destruir un matrimonio en medio de la prueba. Aunque la esposa falló Dios no la rechazó, no la condenó ni la eliminó del propósito. La esposa de Job es un espejo de la fragilidad humana. Mientras Job representa la fe perseverante, su esposa representa el corazón humano cuando no entiende los caminos de Dios. Dios dejó a la esposa para enseñarnos que la fe de un creyente debe permanecer firme aun cuando quien está a su lado no vé lo que él ve. El verdadero creyente ama,, soporta y permanece. Y por último, Dios restaura a Job pero también a ella porque Dios les dio nuevos hijos, nuevas riquezas, nueva vida, nueva gloria. La mujer que lo hirió con sus palabras fue la misma que vivió con el la restauración. La prueba no terminó destruyéndolos sino transformándolos.
