Empuja la piedra
02/08
Una mujer quería agradar a Dios con todas sus fuerzas. Oraba día y noche, cada día, todos los días. Hasta que una noche escuchó una voz que le decía: Quiero que salgas y empujes una piedra. A la mañana siguiente se levantó emocionada, salió de la casa y encontró una piedra enorme cerca de un camino y empezó a empujarla con todo su cuerpo, con todas sus fuerzas, pero la piedra no se movía. Al día siguiente volvió a hacerlo, y al siguiente día lo mismo y así cada día por tres meses empujaba la piedra con todas sus fuerzas y no pasaba nada. Con cada intento fallido se sentía peor, frustrada, cansada, perdida, hasta que llegó al cuarto mes…se rindió. ¡Ya está! Dijo, ¡Esta piedra no se va a mover! No entiendo nada. Esa misma noche volvió a soñar con esa voz y le dijo: No se que quieres de mi, he hecho todo lo que me pediste y no ha pasado nada. Y la voz le respondió: -¿Cómo que no ha pasado nada? Mírate, Mira lo fuerte que eres ahora, mira tu constancia, tu enfoque, tus músculos, tu voluntad, tu presencia. Ya no eres la misma que empezó a empujar esa piedra. Has cambiado, eso es lo que ha pasado; y además, yo nunca te he pedido que la movieras, te pedí que la empujaras. ¿Moverla? Ya lo haré yo cuando sea el momento.